Fin de semana movido
Mi barrio, o al menos la zona donde yo vivo, solía ser un lugar bastante tranquilo. Solía, digo. La tranquilidad de la que hablo se fue en cierta manera directamente al carajo desde el pasado sábado, 19 de Abril.
El asunto sucedió de la siguiente manera: resulta que el sábado por la tarde, a eso de las tres o tres y media, después de comer, empezamos a oir unos golpes muy fuertes que parecían provenir del local que hay justo debajo de mi casa. En ese local tiene mi padre una especie de taller donde realiza algunos trabajos de carpintería de aluminio y donde yo guardo alguno de mis trastos.
El caso es que nos asomamos por la ventana y resulta que había un coche de policía nacional aparcado en la puerta. Bajamos corriendo y nos encontramos con la puerta del local forzada y dos policías dando golpes intentando cerrarla.
Resulta que un vecino había visto gente sospechosa entrando y saliendo del local y había llamado a la policía. La policía acudió rápidamente y se encontró con la puerta forzada y abierta, pero el ladrón o los ladrones ya habían volado. Te puedes imaginar la escena... los policías ya habían localizado a mi padre por teléfono, mi padre nos llamó a casa pero claro... estábamos en el local, así que mi padre llamó a mi tío, que apareció con mi abuela al poco rato. Entre mi tío y yo estuvimos tratando de cerrar las puertas y atrancarlas con unas barras, para que no volvieran a entrar.
El caso es que estuvimos hablando con los policías, y de entrada ya me dí cuenta de que no había ninguna herramienta a la vista, cuando mi padre siempre se deja alguna. Claro, lo que se pueden llevar de un sitio así entre herramientas y tal puede no ser una pasta... pero son herramientas de trabajo, con lo que provocan que al menos hasta que esas herramientas se repongan, no se pueda trabajar.
En fin. Llamamos a mi padre, que cortó sus vacaciones y volvió esa misma noche. Mientras tanto, esa misma tarde me acerqué a la tienda de segunda mano que hay cerca de mi casa, para comentar el incidente al encargado de compras y pedirle que estuviera atento por si aparecía alguien con alguna taladradora o similar.
Ayer mi padre estuvo haciendo recuento de todo lo que se han llevado. Resulta que, gracias a Dios, mi padre había sacado la herramienta para hacer unas cosas, con lo cual por lo menos en cuanto a herramienta sólo le han quitado un par de útiles.
Sin embargo, le han quitado varias ventanas de aluminio y cristales. Supongo que más que nada lo habrán hecho por fastidiar, porque ellos únicamente las podrán vender como chatarra y a mi padre los materiales le cuestan una pasta... ya sabes cómo son estas ventanas modernas, con cristales Climalit, rotura de puente térmico, herrajes oscilobatientes... vamos, que no son precisamente baratas... pero que a menos que tengas un hueco de la medida exacta no sirven más que para chatarra.
En fin, al menos podemos dar gracias a que un vecino llamó a la policía y a que acudieron rápidamente. La verdad es que fueron muy amables. Según nos dijeron, estuvieron a punto de pillar al individuo... cuando llegaron se acababa de marchar.
En cualquier caso, después de esto creo que definitivamente ya no puedo decir que viva en un barrio tranquilo. No cuando te fuerzan una cerradura y te desvalijan a plena luz del día.
Definitivamente, se acabó la tranquilidad.
-- Wayfarer
Quiero dar desde aquí las gracias al anónimo vecino que llamó a la policía y a los dos policías nacionales que tan pronto acudieron, puesto que entre los tres evitaron que desvalijaran por completo a mi padre. Gracias.
